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Es en 1623 cuando el rey Felipe IV escribe a su embajador en Roma, el Duque de Alburquerque, comunicándole que ha hecho gracia del, entonces ya, Priorato de Naranco al Convento de San Raimundo (CSR) de Potes, que había sido fundado pocos años antes, y le pide que obtenga del Papa la consiguiente bula de anexión, que el Papa concedió. Cuando en 1628 el Concejo de Espinama se entera de que el CSR, queriendo hacer uso de la concesión, ha solicitado tomar posesión de Naranco sucediendo al licenciado Gómez de Linares, que era entonces prior, inicia un pleito, temeroso de que el Convento le privara del uso de numerosas fincas propiedad de Naranco, y en particular de las de la Vega de Naranco. Este pleito se prolongará doce años, en los cuales hubo fases de mayor entendimiento y otras de mayor tensión entre Concejo y Convento.