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Los Santos que no lo eran

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Uno de los hechos más curiosos referente a los apellidos del Concejo de Espinama tuvo lugar a mediados del siglo XVII, cuando aparece el apellido Santos, pero no lo hace de la nada. Lo vemos.

Primeras menciones del apellido Santos

El documento más antiguo que he localizado en el que aparece una persona del Concejo de Espinama con este apellido es la escueta inscripción de la defunción de Pedro Santos, ocurrida el 1 de mayo de 1642 (al cura se le había pasado registrarla por lo que hizo una anotación marginal, sin detalles). Una pregunta se suscita: ¿era alguien que fue a Espinama sólo a morir o ya llevaba tiempo allí, aunque no dejara rastro en la documentación?

Ese mismo año, 1642, en noviembre, era bautizado Juan, hijo de Toribio Santos y de su mujer María Esteban. En años siguientes, en los libros parroquiales aparecen los bautizos de otros hijos del matrimonio: Francisco, en 1645; Catalina, en 1646; Juana, en 1649; y Domingo en 1652. También consta el fallecimiento de dos párvulos suyos, uno en 1645 y otro en 1650.

Por esos años, Toribio Santos aparece también otorgando algunas escrituras notariales. Así, en 1651 otorga una en la que consta que recibe ganado en aparcería y en 1652 otra reconociendo una deuda por compra de vino.

Además de Toribio, nos consta que Pedro Santos y su mujer Catalina Antón tuvieron en 1653 un hijo, al que llamaron Pedro. Y también fue madre, en 1655, María "de Santos".

Como vemos, el apellido Santos parece estar consolidado en el Concejo. Sin embargo, en los padrones de moneda forera no aparece hasta el de 1658. Lo hace de un modo que nos va a dar la pista de los orígenes reales del apellido y es que en ese padrón de 1658 aparece, como vemos en la imagen, Pedro de Las Ilces ("Hilzes") y, tras él, "Catalina Roja, su madre, viuda de Pedro Santos". Si es viuda de un "Santos" el hijo debiera apellidarse así, salvo que fuera de un matrimonio anterior, pero no es este el caso. Y es que, como voy a tratar de demostrar, todo indica que quienes llevaban el apellido "de las Ilces" lo cambiaron por estos años del siglo XVII por el de "Santos".

Pruebas del cambio de "de las Ilces" a "Santos"

Empiezo, profundizando en el caso de Pedro y Catalina, fijándonos en los padrones. Si Catalina es viuda desde 1642, ya que, como vimos, nos consta la defunción de Pedro Santos ese año, Catalina debería aparecer en todos los padrones posteriores. Antes, buscamos a Pedro Santos en el padrón anterior a 1642, que fue el de 1638 y no hay ningún Pedro Santos, sí un Pedro de Las Ilces. En el siguiente padrón, el de 1644, ya no viene este Pedro de Las Ilces, lo que confirmaría que había fallecido, y sí aparece una "Catalina de Las Ilces, viuda". En el padrón siguiente, el de 1650, viene un Pedro de Las Ilces, después de él viene "Catalina de Las Ilces, viuda de Pedro de Las Ilces" y después de ella José, "su hijo". Para llegar en 1658 a lo ya comentado, Pedro de Las Ilces y su madre Catalina Roja, viuda de Pedro Santos.

Hay que tener en cuenta que el apellido de las mujeres tardó más en asentarse que el de los hombres y en muchas ocasiones en la primera mitad del siglo XVII aparecen sin apellido o con el apellido del marido, que, por cierto, es lo que acabó predominando en países anglosajones y germánicos. Por ello, es muy probable que Catalina de Las Ilces y Catalina Roja sean la misma persona, y de hecho ambas figuran en el mismo lugar del padrón, lo que también es significativo, ya que en la elaboración de los padrones solían llevar siempre el mismo orden.

La segunda prueba nos lleva al matrimonio de Toribio Santos y María Esteban. Como hemos visto, tuvieron varios hijos desde 1642. Pues resulta que "Toribio de Las Ilces" y María Esteban fueron padres de Toribio, nacido en 1639, y de María, nacida en 1641. No hay duda de que es el mismo matrimonio, de modo que, en las partidas de bautismo de los dos hijos mayores aparece el padre como "de las Ilces" y en el resto como Santos. De hecho, seguirá apareciendo con el primero de los apellidos en otras ocasiones posteriores, como en una escritura de 1652 en la que Toribio "de Las Hilces" hace referencia a su difunto suegro, Pedro Esteban.

Siguiendo con este matrimonio, en el padrón de 1658, casi al final, aparece Toribio de las Ilces, indicándose que es "casero de Naranco". En el padrón siguiente, el de 1664, es Toribio Santos quien aparece casi al final. Además, tanto en 1686 como en 1693, cuando hacen sendos testamentos, Toribio Santos y su mujer María Esteban declaran vivir en la Casería de Naranco, y haber percibido soldadas del convento por asistir allí como caseros.

Vimos también que en 1653 había nacido un hijo de Pedro Santos y Catalina Antón. Pues bien, en el libro de casados de la parroquia aparece en febrero de 1649 el matrimonio de Pedro de las Ilces y Catalina Antón, matrimonio del que también consta la muerte de una hija en 1652. Al año siguiente, pues, en el bautizo de su hijo Pedro, ya consta como "Santos" el apellido del padre.

Más. En 1652, en el libro de matrimonios de la parroquia de Espinama, figura el celebrado entre Pedro de la Portilla e Inés de Las Ilces. En los padrones de 1664 y de 1669 figura "Inés de Las Ilces" como viuda de Pedro de la Portiella, pero en 1675 se otorga una escritura por un hijo de Inés Santos y del difunto Pedro de la Portiella.

Otro caso. Advirtamos antes que, por esta época, los matrimonios se realizaban en dos fases, que a veces eran en el mismo instante, pero no siempre. Primero era el matrimonio "por palabras" y luego la bendición. Pues bien. El 25 de julio de 1673 se registra el matrimonio por palabras de Domingo Briz y Antonia Santos y el 27 de noviembre de 1675, la bendición en la que aparecen como Domingo Briz y Antonia de Las Ilces.

Otro ejemplo. En la partida de matrimonio, de 1663, se casan Juan Santos y Francisca de Beares. En 1667, en una escritura notarial, el matrimonio formado por Juan de Las Ilces y Francisca de Beares hace un trueque de fincas y en 1677 y 1683 en otras escrituras es el matrimonio Juan Santos-Francisca de Beares el que vende fincas. Ya en 1669, Toribia Pérez en su testamento mandó ropa a "Francisca, mujer de Juan Santos".

Podríamos seguir poniendo varios ejemplos más. Bástenos añadir uno de otro tipo. En un concejo de vecinos celebrado el 1 de mayo de 1675 figura como uno de los regidores del Concejo Pedro Santos. En otro, celebrado poco más de un mes después, el 9 de junio, el que figura como regidor es Pedro de las Ilces. El nombramiento de regidores para el año se realizaba al principio del mismo, por lo que no cabe pensar que entre ambas fechas se haya producido un cambio de regidor.

Lo que apreciamos en éste y en otros de los ejemplos que hemos visto, es que el cambio del apellido inicial "de las Ilces" al nuevo, "Santos", no fue de un día para otro sino que llevó un periodo de adaptación en el que todavía esporádicamente aparecía el antiguo. Este periodo termina hacia 1679, año del que es la última mención localizada al apellido "de las Ilces", excepción hecha de la partida de defunción de Ana de Las Ilces de 1690, de modo que después de esta fecha el Santos quedó plenamente consolidado.

Causas del cambio

¿A qué pudo obedecer el cambio? Difícil saberlo. No nos queda sino especular. Muy probablemente, pudo deberse a los problemas que conllevaba el apellido "de las Ilces" cuando no se vivía en el pueblo de este nombre. En el primer padrón conocido, el de 1578, Llorente de Las Ilces vivía en Las Ilces, mientras Juan de Las Ilces vivía en Pido. Sin embargo, unos cuantos años después el apellido desaparece del pueblo que le da nombre, viviendo todos los "de Las Ilces" o en Pido o en Naranco. Esto (tener el apellido de uno de los pueblos del Concejo y vivir en otro) probablemente fuera origen de confusiones, por ejemplo al acudir a Potes a otorgar alguna escritura, cosa que se hacía más frecuentemente de lo que pudiera pensarse. O en reuniones de concejo, cuando se dijera, por ejemplo, "los de las Ilces pasen para este lado", lo que obligaría a aclarar si se referían a Las Ilces pueblo o a Las Ilces apellido. Fuera ese el motivo o fuera otro lo cierto es que el cambio se produce.

Pero ¿y por qué el cambio es por "Santos"?

Obviamente desconocemos la respuesta. Podemos especular. Por un lado, hay que tener en cuenta una práctica que era habitual por aquellos tiempos: cuando aparecía algún bebé abandonado se le solía poner como apellido el nombre de algún santo. Los actuales apellidos "San Juan", Sampedro, Santamaría… pueden tener este origen (también pueden ser toponímicos, de algún pueblo con nombre de esos santos). En esa línea poner un genérico "Santos" pudo ser la solución adoptada.

Otra opción tiene que ver con Naranco. A fines del siglo XVI había sido prior de San Juan de Naranco, nombrado por el Papa en 1580, Melchor Santos de Carrión, procedente de Carrión de los Condes. Tras un pleito con Fray Prudencio de Sandoval, nombrado prior por el rey, el sobrino de aquel, de igual nombre (Melchor Santos), acudió en 1604 a tomar posesión del priorato en nombre de su tío. Melchor Santos de Carrión falleció en 1607. Unos cincuenta años después vemos a Toribio Santos, anteriormente Toribio de Las Ilces, como casero de Naranco. ¿Pudo adoptar el apellido Santos en recuerdo del que llevaba Melchor? ¿Por qué motivo?

Como digo, no dejan de ser especulaciones. En todo caso, lo que está claro, es que fuera cual fuera su origen, los Santos, primero "de las Ilces", siguen presentes en el Concejo de Espinama casi 400 años después.

© Gabino Santos Briz